Principales barreras para que los niños hagan ejercicio

Una encuesta aplicada a 120 niños (entre 7 y 10 años) de una institución educativa de Bogotá evidenció que a 52 de ellos (el 44 %) se les dificulta superar ciertos obstáculos para realizar actividades físicas.

Una práctica común entre algunos maestros a la hora de reprender a los alumnos es mandarlos a la cancha a dar unas cuentas vueltas y, a la larga, esto hace que los niños se rehúsen a hacer ejercicio físico, pues el favorecer la salud con actividad física, empieza a ser visto como un castigo. ¿Qué otros factores o razones afectan el ejercicio en los niños?

El bullying o matoneo, es otro de los aspectos que desmotiva a los niños a realizar ejercicio. De hecho, algunos niños manifestaron sentirse aislados. Para otros el ejercicio es aburrido y creen que los videojuegos son una forma de actividad física, por lo que no ven la necesidad de salir de sus casas.

Ángela Lucila Barrios, magíster en Enfermería con énfasis en cuidado para la salud cardiovascular de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), destaca que algunas veces la familia es la que se convierte en una barrera: “muchos encuestados manifestaron que no hacen deporte porque sus progenitores y cuidadores están ocupados y no tienen tiempo para acompañarlos”.

Otro factor es la barrera de género: “cuando la clase de educación física es de fútbol, las niñas no participan porque creen que es un deporte para hombres, y si se trata de clases de danza son los niños quienes se niegan a realizar esas actividades”, complementa la magíster autora del estudio.

Ante tales resultados, la investigadora recuerda cuán importante es la actividad física para salud pública infantil, ya que los índices de obesidad en este grupo poblacional han crecido desde 2005, según lo demuestra la Encuesta Nacional de Situación Nutricional en Colombia (Ensin): hace 11 años la tasa era del 10 %, en 2010 subió al 17 %, y aunque los resultados de 2015 no se han publicado, todo parece indicar que sigue en aumento.

Sin embargo, el estudio también identificó oportunidades para que los niños lleven a cabo una práctica deportiva óptima. El 90 % de los encuestados demostró que tiene buena disposición para buscar alternativas, mientras que el 96,7 % tiene altas expectativas de sus capacidades y retos que pueden asumir.

Así, los progenitores juegan un papel fundamental. La investigadora señala que “si los progenitores y cuidadores hacen ejercicio, los hijos tienen una alta probabilidad de desarrollar y conservar el hábito”.

Luisa Fernanda Báez Toro

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