¿Qué es el 'doomscrolling' y por qué podría afectarte?

Informarnos puede ser una gran opción para conocer el estado del mundo en la pandemia. Sin embargo… ¿sabías que también puede ser contraproducente?.

La pandemia del COVID-19 llegó para cambiarlo todo. Como todos nosotros, en mayor o menor medida, vimos cómo nuestra vida cambió, es lógico que busquemos información para ver qué es lo que sucede... aunque esta debe ser fiable. Por ejemplo, el medio BaeNegocios destaca que existe un nuevo término, denominado infodemia, que se puede producir por información excesiva en las redes sociales.

A este concepto, debemos sumarle uno nuevo: el doomscrolling. Se trata, según la página web de El Confidencial, de un “hábito aterrador” provocado por el coronavirus. Básicamente, se da con el hecho de consumir historias sombrías, que se suma a la poca certeza que tenemos sobre el futuro, pero desde un punto de vista catastrófico.

En cualquiera de los dos casos, parece que la sobreinformación genera inquietudes en la vida de las personas. Por lo tanto, decidimos averiguar qué es lo que se puede hacer para evitar los hábitos destructivos de consumir constantemente información sobre la misma temática, especialmente desde una óptica desoladora.

¿Cómo evitar el doomscrolling?

En primer lugar, debemos comprender cómo funciona la mente ante las adversidades. Según lo que menciona el Observatorio de Innovación Educativa de México, nuestro cerebro “está programado para dar prioridad a las malas noticias”. Es decir, la necesidad de consumir una gran cantidad de contenidos puede tener un giro oscuro cuando la mayoría de la información son malas noticias.

El profesor emérito de Psicología de la Universidad de Sussex, Graham Davey, explica que la forma en que los datos se presentan a los usuarios cambió durante los últimos 20 años. Esto puede afectar la salud mental de las personas, dado que, gracias a la irrupción de Internet, todos tenemos acceso a noticias de todo el mundo… algo complicado en medio de una pandemia.

Básicamente, la palabra clave de este asunto es “amenaza”. El medio La Nación destaca que el tiempo con el celular subió más de un 30% durante la pandemia. La psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), Diana Sahovaler de Litvinoff, destaca que la búsqueda de situaciones negativas “es una manera de identificarse”, por lo que se proyecta la angustia interna con lo que ocurre en el exterior.

Lee también: COVID-19: usuarios de redes sociales tienden a creer información falsa

La web de La Tercera también dice que “nos quedamos pegados viendo malas noticias”, navegando sin parar, haciendo que nuestros instintos primitivos generen una obsesión con noticias estresantes. El profesor de psicología de la Universidad de Texas en San Antonio, Mary MacNaughton-Cassill, destaca que nuestros cerebros evolucionaron para buscar amenazas de forma constante y sobrevivir. Es por esto por lo que parecemos “predispuestos” a prestarle más atención a las cosas negativas que a las positivas.

Se trata de una situación que se da siempre en la vida, pero que se intensifica con la aparición de un problema a nivel mundial. Como todavía no hay vacuna, todo el tiempo estaremos viendo noticias catastróficas de distintos lugares del planeta. Además, la facilidad de acceder a noticias de todo el mundo puede generar una perspectiva diferente a la que ocurre en el lugar en el que vivimos, por ejemplo.

Un claro ejemplo de cómo consumimos información catastrófica relacionada con la actualidad se da con las posibles “nuevas enfermedades de peligro mundial” que surgen constantemente, como la nueva gripe porcina que el medio Infobae destaca que “tiene la capacidad de generar una pandemia”. Se trata de noticias que, en otro contexto, pueden pasar desapercibidas… pero que ahora encuentran nuevos consumidores que, alertados por esta situación, deciden entrar a revisarlas.

Lee también: ¿Cuál es la diferencia entre Dark y Deep Web?

No obstante, existen algunas soluciones para evitarlo. La web de New York Times menciona que los ejercicios de conciencia “pueden ayudarnos a romper el ciclo de consumo continuo de información”, por lo que la idea de practicar meditación, imaginando situaciones positivas, puede ayudar a sentirnos en paz con nosotros mismos.

Al mismo tiempo, también es fundamental generar un mejor control de nuestro tiempo. No siempre buscaremos información, sino que ella llegará hacia nosotros. Por lo tanto, es conveniente generar un cronograma del tiempo de uso en las redes sociales, algo que se puede hacer con distintas aplicaciones, como es el caso de Quality Time.

Según el medio especializado de El Grupo Informático, Quality Time es ideal “para controlar el uso del smartphone”, contabilizando los minutos que pasamos en cada aplicación. Por lo tanto, combinar una buena introspección con una gestión del tiempo que pasamos delante de las pantallas puede ayudar a alivianar esa sensación de angustia producida por ver malas noticias de forma constante.

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…